Del Che, del de Argentina, del nuestro y el de todos
Por: Carlos Francisco Urbina Tanús
Caminando por las calles me encontré una multiplicidad de afiches con el rostro de Ernesto Guevara de la Serna mejor conocido como: El Che Guevara. Pero a la vez me puse a reflexionar acerca de aquellos que los portaban, qué sabrán ellos de Alberto Korda y esa imagen legendaria, o de las travesías del Che por el Congo y Bolivia, o al menos de ser aquél comandante responsable, en gran parte, del triunfo de la revolución cubana y la consecuente liberación de su pueblo.
Cuántos jóvenes hoy en día veneran al Che sin saber de su grandeza y cuántos que saben de ella no lo veneran. El Che como figura pública es amada y odiada por igual, sin embargo fue uno de los principales personajes del siglo pasado y hasta nuestros días sus ideas llegan como pauta a seguir a aquellos que compartimos las ideas del desarrollo de los que nada tienen.
Todo aquello por lo que luchó el Che no ha terminado y cada vez se ve más lejano el momento en que sea erradicado el imperialismo, el subdesarrollo, la pobreza y las muchas otras patologías sociales que las potencias económicas han incentivado en el tercer mundo.
«Podrán morir los hombres, pero jamás sus ideas» dijo alguna vez el Che y es una frase que se le aplica perfectamente a el, ya que grandes grupos de gente predican su ideología y lucharán, tal vez ahora no con fusiles si no desde las instituciones para crear un mejor lugar en donde vivir. «Hasta la Victoria ... Siempre»
