Muralismo
por: Ana R. Rentería Lópezlena
La revolución mexicana no sólo abrió paso a movimientos políticos de gran importancia para este país, también generó cambios sociales que dieron paso a nuevos movimientos artísticos. Principalmente a una corriente que entre los años 20 y 40 tiene un auge mundial surgiendo cuando el arte en Latinoamérica dependía de Europa y logra obtener el interés del mundo llamado muralismo.
Contando como principales exponentes como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros este arte imprime el mexicanismo, humanismo y universalismo de una forma que pretende mostrar un poco más el sentir del pueblo. Aplicando ideales revolucionarios y paz política. El muralismo, crea más que una técnica, un movimiento. Y pretende con ello socializar el arte.
Motivado como una nueva manera de ver la vida y el nacionalismo, dejando un poco de lado la represión pretende mostrar no sólo los cambios sociales, también una nueva manera de ver la vida y contar un poco de historia de manera realista y hasta cierto punto romántica.
Los muralistas pretendían además con sus obras contestar a ciertas preguntas del origen y hasta cierto punto el rumbo de su pueblo (iletrado en su mayoría) para concienciarlos de las grandiosas tradiciones, y de la integración de este país al resto del mundo y a la modernidad gracias a sus conquistas que aunque dolorosas, provocaron el nacimiento de nuevos pueblos.
Sin embargo, eso también provocó que ni los indígenas ni los burgueses del país desarrollaran el gusto por esta representación nacional, pues con el paso a la modernidad, esto dejó de ser llamativo y los intereses se centraron más en lo extravagante, en lo extranjero, en lo burgués y con esto entre los años 1950 y 1955 el muralismo encuentra prácticamente sus últimos años.
